En un pueblo, ni tan grande, ni tan chico, como tantos en campaña, puedo del que suele decirse “que nunca pasa nada”. Seguro, nunca está en los titulares de las noticias en los que suelen aparecer ” las malas noticias”, vió.
Aquél pueblo era un pueblo tranquilo, el trabajo del comisario era un trabajo tranquilo. Algún mamao que se pasaba en las copas y había que llevarlo a dormir la mona en el calabozo. Alguna gresca no de mucha importancia en un pollo www .de fútbol. Cosas así no’ma.
En una oportunidad el comisario invitó a sus amigos a un asado para cortar con la rutina. Asado de nombres, les dijo. Se llevaría a cabo en la propia comisaría y no estaría bien que se viera entrar a nombres con mujeres.
Los invitados eran los hombres sobresalientes del pueblo. El Juez de Paz, el boticario, el Doctor, el dueño de la tienda de ramos generales, el carnicero que llevaba la carne, el abogado, el escribano. El asado era solo un pretexto para juntarse, charlar, jugar un truco, contar cuentos, guitarra y cantarola. En fin, pasarla bien
La cosa empezó tempranito en la mañana. A las nueve empezaron a llegar los primeros invitados. A eso de las dos de la madrugada se había acabado el vino y el comisario llama al cabo de guardia:
-Vení Gonzalez.
-A la orden señor.
-Haceme el favor, llamate al boliche de Cabral y decile que traiga una damajuana del vino, del que me gusta. El teléfono es 2232.
Se preguntarán como en pueblo chico se podía enviar un pedido en plena madrugada. Resulta que el boliche de Cabral era “de doble juego”, no sé si me entiende, de dudosa reputación, vió.
Apurado, el cabo marca 2222, el teléfono de la parroquia. Dos y media de la madrugada! El cura párroco pega un salto en la cama y piensa:”extremaunción clavada, nadie va a llamar a esta hora por un bautismo”.
-Hola, acá el cabo de guardia González de la comisaría. Dice el comisario que le mande vino, del que le gusta.
El cura recordó que le había convidado con vino de mesa y le pregunta al cabo:
– Disculpe cabo, si se puede saber, porqué me pide vino el comisario a estas horas de la madrugada?
– Está con los amigos de asado y joda corrida en la comisaría y se quedaron sin vino. Están tuitos. Le pasa al cura la lista de nombres.
– Ah, pero que bien, lo felicito cabo, tiene usted un jefe que es toda una pinturita, un ejemplo pa’l pueblo!
El cabo cambió la voz, quién se creía para faltarle el respeto al comisario.
– Quién habla ahí, preguntó.
– Aquí habla el cura párroco.
– Ja, el cura párroco! Que lindo cura tenemos, tres menos veinte de la madrugada y en el boliche de Cabral. Haberse visto!!!
Hasta más ver gurisada, hasta más ver.
Autor: J. Landriscina.
Versión e interpretación: Iñaki



