EL PRUDENTE

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La prudencia de Mauro Estomba tenía admirado a todo el mundo.

Él no usaba bombilla achatada en la punta, porque antes de ponerla en el mate la miraba para estar seguro que adentro no había nadie.

Siempre decía que lo peor que había para la salud era una enfermedad, por eso vigilaba todo lo que comía. Si era morcilla hacía sacar todo lo que estaba en la tripa. Luego de mojar la, dos peones la apretaban y revisaban el relleno con una linterna. Después de escurrirlo veía si desteñia.

Una ocasión, Menenio Sandoval convidó a comer a Mauro Estomba. En cuanto se sentaron a la mesa, Mauro sacó un pañuelo, lo mojó con saliva y se lo pasó por el borde del vaso:

-Nu ej por ofender, pero en una de ésa pudo haberlo pisado algún microbio. Ujté no diba mirarlo seguido, todo el tiempo, pa ver si el microbio pisaba o no.

El primer plato era sopa de letras. Mauro Estomba lo rechazó de buen modo, diciendo:

-Disculpe, pero, no. Yo, sopa e’ letra, no, porque a lo que no sé leer podría empacharme, vió.

Escritor: Arthur M. García. “Wimpi” (1906 – 1956)

Versión y narración: Iñaki

Autor: Iñaki