– ¿Cómo anda don Daniel?
– Esperándolo.
– No lo voy a desfraudar entonces. Mire, hace unos cuantos años la cosa no venía bien pa’l trabajo en campaña y bajé pa’ la capital.
– ¿Y de qué trabaja?
– Hice mezcla y levanté paredes
Pa’ casas de otros. Terminé compartiendo pieza en una pensión con otro paisano que también penaba en la ciudad, un tal Martín Aranda. Risulta que una noche, sin un peso pa’ la cena y mateando con galleta criolla y yerba secada al sol, el hombre me cuenta sus cuitas.
Señores me llaman Martín Aranda
Pa’ lo que precisen soy servidor
Hijo de canarios nací en un rancho
Quincha de escama, barro y terrón
Fuimos cinco hijos en poca tierra
Y pa’ tantos brazos no había lugar
Nos desparramamos como semillas
Y algunos caímos por la ciudad
Anduve rodando por un trabajo
Nadie precisaba de mi habilidad
De llevar los bueyes cortando melgas
Ni de mi yeito pa’l alambrar
Por las tardecitas cuando amargueo
A esa hora triste en que sangra el sol
Me asaltan ganas de armar el bolso
Y perderme al tranco del obrador
Paso las semanas orejeando un franco
Los gurises lejos en el solar
Y yo aquí galgueando entre los andamios
D’estos camoatices de la ciudá
Si hay gente baquiana entre los terrones
Deshojando ovejas o echando el pial
Pa’ que tanto campo vacío y solo
Y tanto solo aquí en la ciudad
Señores me llamo Martín Aranda
Pa’hacer lo que precisen soy servidor
Hijo de canario nací en un rancho
Quincha de escama, barro y terrón.
Autores: E. Larbañois (1953) y M. Carrero (1952)
Intérprete: Iraki



