—Don Daniel, ¿conoce a un tal Nostálgico Amano?
—No Vasco. Nostálgico, Nostálgico, no me suena.
—No si le suena, ¡sí lo conoce!
—Es una forma de decir. Pero no, no lo conozco.
—“Aura” sí nos entendemos. Hombre enamorado de los colores el tal Nostálgico. Se trepaba a la punta del “ocalito” que tenía en el patio del rancho solo “pa’” ver los colores del plumaje de los pájaros. “Ucaciones” los pajaritos lo picaban “tuito”. Es que con el “pucho” les llenaba de humo los nidos de los animalitos.
—Pero seguro, no es para menos. ¡Qué barbaridad!
—“Mesmo”. Cuando el sol comenzaba a colorear al hombre, el Nostálgico se pegaba unos “porrazos” de aquellos. Pa’ no tener que levantarlo “tuitas” las mañanas, su esposa, “ñá Hermética”, lo subía y lo ataba a la rama más gruesa. Un día, cuando el sol ya estaba pintón y el hombre “atao”, su mujer aprovechó “padrirse” con un torero. A los tres días lo desató un vecino. “Pa’ahogar las penas” don Nostálgico se fue “pa’l boliche” El Resorte. Seguro, los parroquianos ya conocían la historia. Cuando “dentró” lo saludaban como dándole el pésame “vió”. Algunos hasta le hacían una reverencia sacándose el sombrero. El “Tape Olmedo”, bueno “pa’l” dibujo y la pintura, “va” y pinta en la “paré” una bonita joven multicolor. Le arrima una mesa y también una silla.
—¿Cómo anda Don Nostálgico?, le dice la Duvija.
—Aquí me ve, tristón. Extraño a la mujer. Se sabe, solo uno no es “naide”. Me da una botella de vino y un vaso?
El Tape Olmedo pasa junto a la mesa y tropieza haciendo ruido “pa’que” Nostálgico lo mire. Entonces le dice: ¿Cómo anda moza? Nostálgico “mosqueó pa’ los dos”.
La miró un rato, sirvió los dos vasos y comenzó a prosear bajito. Le contó “tuita” su vida. Que era un hombre de trabajo desde chico, que “aura” andaba triste, “cargau’” de ternura sin destino. Que antes no era así, que le encantaba ver todos los colores y “aura” solo veía “tuito” gris. Se sabe que cuando uno solo vive, su vida se hace gris. Mire si le habrá “proseado” lindo que “pa’” la madrugada se la llevó “pa’las casas”.
Él salió del boliche sacudiéndose los “ricuerdos” y ella, sacudiéndose la cal de la “paré”.
Interpretación: Iñaki



