Miseria

Cuento: Miseria

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—¿Cómo anda gurisada?

—¿Pero cómo le va Don Daniel?

—Lindo Vasquito, lindo. Esperándolo para que nos haga algún cuento.

—Pero ningún problema. Mire, no sé si Ud. conoce a un tal Geroncio Sustaita.

—No vasco, en realidad no conozco a ese tal Geroncio.

—Mire, el Geroncio tenía una familia conformada por supuesto por él mismo, Doña Florinda y un «gurisito», el Ebelio. Por aquellos años aquella familia vivía «galgueando». Hacía tiempo que no comían, así que no había ni uno en esa familia que se acordara cómo se hacía «pa’ masticar». Un día, el Geroncio llama a su hijo, llama al Ebelio y le dice, mire «m’hijo» vaya al monte y se trae unas cotorras para asar. Vaya, vaya.
Se sube al árbol donde están ellas y como no quiere la cosa se trae unas cuantas. Muévase, muévase.
El Ebelio se fue como le mandó el «tata», encontró el árbol donde las cotorras estaban haciendo los nidos y volvió al rato con las manos vacías.
El Geroncio lo vió venir y se empezó a “calentar”. Pero cómo, no le dije que trajera unas cotorras?
El gurí bajó la cabeza y le dijo, Tata no las traje porque “entuabía” están muy verdes, “entuabía” están muy verdes esas cotorras.

Interpretación: Iñaki

Autor: Arthur García Núñez. "Wimpi". (1906 - 1956)