– Mire don Daniel, el cuento que vamos a compartir lo escuché en la frontera. ‘Risulta’ que el Presidente llegó a un pueblito del interior.
– ¡Todo un acontecimiento!!!
– ¿Qué le parece?
– Algo raro también. Los políticos suelen acercarse a los pueblos en épocas de elecciones y después…, “si te he visto no me acuerdo”.
-“Mesmo”. En esta oportunidad el Presidente había llegado porque se iba a inaugurar un complejo agroindustrial. Imagínese, un montón de trabajo para aquella gente. Estaba ‘tuito’ preparado. En la mañana se inauguraba la planta industrial. Al mediodía, asado con cuero, bien regado. A primera hora de la tarde, visita a una escuelita rural. Mire, nunca había estado tan bonita desde cuando se había inaugurado unos cincuenta años atrás. Se le hizo el techo, pintura, una preciosa arboleda. La visita finalizaba en una Institución para personas con enfermedades mentales. Un manicomio, vio? El presidente entregaría el informe médico de alta a uno de los pacientes, el Loco Napoleón, como era conocido en el pueblo. Ninguno de los internados sabía que la persona que entregaría el documento era ni más, ni menos, que el Presidente de la República. Aquello era un secreto. Se invitó al Loco Napoleón por su nombre que pasara al frente y el Presidente le entregó el alta médica. ¡No sabe la alegría de aquel cristiano!!!
– ¡Puedo imaginármelo Vasquito.
– El Presidente, sin presentarse, le pide que cuente su experiencia en la Institución. El Loco Napoleón le dice entonces: “Cómo usted puede imaginarse nosotros no estamos acá por cosas sin importancia pero me gustaría decirle que recibimos un trato especial, por los médicos, los enfermeros, el personal de servicio. Cuanto me alegro, le dice el Presidente y se presenta “che”. “Mire amigo, me presento, yo soy el presidente”. El Presidente de la Institución, permítame agradecerle, le dice el Loco Napoleón. No compañero, soy el Presidente de la República. El loco Napoleón se le acerca a la oreja y le dice: mire compañero no es conveniente que ande diciendo éso en voz alta por aquí, fíjese que por decir que soy Napoleón me dieron cinco años, imagínese los que le darán a usted si anda diciendo “por ay” que usted es el Presidente de “tuitos” nosotros!!!
¡Hasta más ver gurisada, hasta más ver!!!
Interpretación: Iñaki



