La operación del latero

Cuento: La operación del Latero

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.- Buenas y santas

.- Buenas Vasquito.

.- Mire don Daniel, le traigo un cuento de el Latero.

.- ¿El Latero? Y quién era el Latero.

Un personaje que recorría la campaña. De lejos se conocía su carro toldado; un manojo de vivos reflejos anunciaba su llegada, subiendo y bajando a cada barquinazo. De lejos “no’ma” se notaba. El sol se reflejaba en los baldes, jarros, latones, regaderas, embudos y otros artefactos semejantes construidos con las más diversas chapas. Su lema era: lo que tengo está a la vista y lo que no, se hace. Siempre pronto a vender lo nuevo, arreglar lo viejo y hacer lo que se precise. El tal Latero había pasado por la estancia en otras ocasiones. La paisanada ya lo conocía y lo tenía como bueno “pa’ los” cuentos. La tardecita, a la hora de “largar caballo”, nos encontró mateando y proseando. Tuitos esperando que el invitado tomara la palabra. Y se largó entonces. Miren compañeros, cosa que no me hayo es en el pueblo. La última vez pasé unos días en lo de mi hermana. Tuve que ir a la fuerza, después que me operarán.

.- Y entonces, ¿usted es operado? Preguntó el Margarito. Cómo no:

.- Cómo no, operación y pico!!!

.- ¿Y de qué lo operaron?

.- Y…fué una operación de pescuezo… Un nacido que iba hechando raíces desde adentro.

.- ¿Infestado tal vez?

.- No, que Infestado. La cosa era que había que sacar “tuitas de tuitas las raíces pa’que” no naciera de nuevo.

.- Brava la cosa!!!

.- Qué si fué brava…? Si yo les cuento mi operación… miren… me llevaron en una camilla y me acostaron en una mesa de “mármol”, fríaza la mesa. Me rodearon los “doctores” y los enfermeros. En eso se apareció un “dotor” grandote, de lentes, “chaireando una pancha machaza!!!”

Cómo buen cuentero el Latero hizo un silencio. No volaba ni una mosca.

.- Yo estaba arriba del “mármol maniando pata y mano”. Ni tiempo “pa’ pestañar”. El “dotor” grandote hechó mano a la “pancha” y zas, me cortó el pescuezo.

.- ¿Del todo?… ¿Lo degolló?

.- Seguro que me degolló!!! Agarró la cabeza por los pelos y la puso sobre una mesita. Y se puso a operarme el “nacido”.

.- Pah! Y usted…?

.- Y yo que iba a hacer! “Pastoreaba” la cabeza y decía: Si te juntaras cabecita con tu cuerpo! Pero, por suerte, “graciasidió”, el hombre me operó y me cosió que ni se me nota nada. Mire, mire, y el Latero mostraba orgulloso su cuello.

Autor: J.M. Obaldía (1925 – 2025)

Inspiración: Iñaki

Autor: J.M. Obaldía (1925 - 2025)